
¿De qué manera comprender la dinámica de los sistemas neurológicos humanos favorece el proceso de enseñanza - aprendizaje?
Se comprende que en el proceso natural del aprendizaje humano el sistema nervioso central genera la estructura y condiciones ideales para que el ser humano pueda apropiar el conocimiento en el proceso de enseñanza aprendizaje y estas se desarrollan en la infancia de acuerdo en lo expresado por LAURA MARTÍN COARASA en el artículo ( El Sistema Nervioso Central y los problemas de aprendizaje/comportamiento) donde indica que el sistema nervioso puede cambiar su estructura y ser modificada en su organización y función a lo largo de la vida gracias a lo que denomina plasticidad cerebral. Lo que conduce a que el desarrollo que esa dinámica de los sistemas neurológicos en de los 0 a 7 años será la primera etapa donde todo transcurrirá normalmente para que el ser humano a partir de esa edad lleve un proceso de aprendizaje normal a no ser que se presente alguna patología que tendría un efecto diferente en las siguientes etapas y que probablemente representará en la persona una dificultad en el proceso de enseñanza- aprendizaje a través del tiempo.
Durante lo mencionado, se aclara que esto ocurre en el ser humano desde que nace y es a través de la etapa de crecimiento del bebé donde se va fortaleciendo el sistema nervioso central siendo con movimientos o reflejos primitivos que se pronuncian como comportamientos básicos de supervivencia que son necesarios y coordinados por el tronco encefálico y cerebelo para posteriormente y en la medida que el ser humano va creciendo y madurando su sistema neurológico se da paso a las etapas de una organización neurológica más compacta que permite del desarrollo en el ser humano mejorar sus inteligencias sensoriales, de apropiación de saberes y de comunicación lo que al final representará en una persona bases sólidas que permiten que el proceso de aprendizaje sea muy fluido y con madurez neuropsicológica. (fuente: El Sistema Nervioso Central y los problemas de aprendizaje/comportamiento 23/11/2016 BY LAURA MARTÍN COARASA recuperado de http://capacita-le.es/los-problemas-de-aprendizaje-yo-comportamiento-el-sistema-nervioso-central/)
Adicionalmente, a través del articulo LA DINÁMICA DE LOS SISTEMAS Y PROCESOS NEUROLÓGICOS HUMANOS EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE, se aborda claramente como las redes neuronales tienen un patrón que se deriva del contexto que estimula comportamientos y adecua el sistema nervioso central. Con base en las características del sistema nervioso que incluye entre otras la plasticidad cerebral se establece que a la edad de 3 a 10 años favorece al infante y niños en el desarrollo cerebral para los procesos de enseñanza por la eficiencia que se genera en el cerebro a esa edad por lo que se recomienda que sea un proceso muy exploratorio y no tan sesgado para que sea más productiva la creación, imaginación y bases de conocer ambientes en lo que se encuentra rodeado, incluyendo aspectos motrices, analíticos, orales etc. Realmente, lo que se concluye es lo importante de conocer y emplear en la academia herramientas pedagógicas que estimulen desde muy temprana edad esas etapas de la vida en el niño, algo que si bien ya muestra bases sólidas o con deficiencias el hogar del momento para que la escuela sea el complemento a favor del ser humano desde su niñez para facilitar y lograr diagnosticar si es el caso la ruta adecuada en fortalecer el proceso de enseñanza y aprendizaje.
(fuente: Artículo LA DINÁMICA DE LOS SISTEMAS Y PROCESOS NEUROLÓGICOS HUMANOS EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE por Fabio Andrés Recalde Meneses recuperado de http://revistas.ut.edu.co/index.php/ergoletrias/article/view/1459
¿Cómo influyen las experiencias escolares en las trayectorias de desarrollo neurológico y cognitivo del sujeto?
La incursión en la escuela marca un antes y un después en la vida de todas las personas. Un día cualquiera, siendo niños o niñas de 5 0 6 años como máximo, debemos pasar de la seguridad de nuestra casa, de movernos con libertad por donde queramos, a un espacio desconocido y limitado como lo es un aula de clase.
Ese simple cambio de espacio genera básicamente temor e incertidumbre, que luego, con el transcurrir de los días, se convierten en deseos de indagar, de escudriñar en ese nuevo espacio provisto con asientos, un pizarrón, imágenes y, en especial, otros niños y niñas, nuestros iguales durante poco menos de un año. De la calidad de ese espacio, es decir, de cuán acogedor o frío, o de cuán amplio o limitado luzca a los ojos de los niños y niñas, dependerá que el temor e incertidumbre iniciales se conserven a lo largo de su travesía escolar, o que se transformen, transformándolos gradualmente en sujetos que indagan, que se sorprenden, que disfrutan, que quieren saber más y descubrir los muchos detalles ocultos en la realidad.
A temprana edad, durante la cotidianidad escolar, sobre todo en el tiempo de recreo y a partir del juego, comenzamos a desarrollar nuestra capacidad para tejer vínculos socioafectivos y filiaciones de todo tipo, lo cual es determinante en las etapas posteriores de crecimiento, donde es habitual que formemos grupos, eligiendo como compañeros de estudio o de ocio a aquellos que se nos parezcan. De la calidad de los tiempos escolares, es decir, de si propenden por el juego y el movimiento, o por lo mecánico y la pasividad, dependerá que los niños y niñas vivencien el aprendizaje como una experiencia significativa que les provea algo más que conceptos y fórmulas; o como una actividad relacionada, no con el disfrute de la vida, sino con lo que la sociedad espera de ellos cuando sean grandes, cuestión que habrían de descubrir por sí mismos y en su debido momento.
Siendo niños aprendemos, además, que hay otras figuras de autoridad y de poder diferentes a nuestros padres: los profesores. Entrar en contacto con cada profesor, implicará desarrollar nuevas y diversas formas de hablar, de mirar, de pedir las cosas; entendiendo así que en la escuela existen otras reglas y normas de comportamiento que rigen el mundo, y que conocerlas y aplicarlas nos pondrá del lado del bien o del mal. De la calidad del tipo de autoridad y poder ejercidos, es decir, de su horizontalidad o verticalidad, de su apertura o despotismo, dependerá nuestra simpatía o aversión hacia las figuras de autoridad, y nuestras habilidades para participar y deliberar o de guardar silencio y ser indiferentes en torno a un problema específico de interés general. De ahí que siempre, luego de muchos años, aún nos sea grato recordar a aquél profesor o profesora porque hacía tal o cual cosa particular, porque incentivaba el debate, porque sus clases tenían algo especial, porque su tono de voz nos llegaba haciéndonos creer, en ese entonces, que aprender era posible, que no había profesores y estudiantes sino cómplices, que en los libros sí se hallaba toda la magia de la que hablaban cuando se paraban frente a la clase. De los otros profesores o no nos acordamos, o lo hacemos de manera menos grata.
Así entonces, puede decirse que las experiencias escolares, al ser parte de nuestras vidas como sujetos sociales y dados a la socialización, forman, transforman o deforman porque dejan huellas o marcas sensibles irreversibles, sean cuales sean sus características y las condiciones en que se dan. Las huellas se desandan sin dolor porque se inscriben con delicadeza sobre la arena de la memoria. Las marcas, en cambio, no se desandan porque su rugosidad no lo permite, porque cuando nos las encontramos es posible que tropecemos nuevamente con aquél dolor, con aquél recuerdo que duele, que sigue doliéndonos en la memoria y en la piel de los niños y niñas que ya no somos, que fuimos hace ya mucho tiempo. Experiencias escolares de calidad, no de calidad en tanto estándares de desempeño, sino en tanto humanidad: eso es, quizás, lo que se necesita hoy en día, aunque se nos diga que lo necesario es ser docentes competentes y cualificados en tal o cual área del conocimiento.
¿Cómo se hacen visibles los procesos cognitivos en situaciones de aprendizaje escolar?
En el contexto escolar las actividades intelectuales se intensifican permanentemente desde las distintas actividades que ofrecen las asignaturas del currículo convencional. En el aula de clase resultan múltiples las tareas que favorecen el procesamiento de la información, el aprendizaje la memoria, el lenguaje, la atención y demás funciones ejecutivas. Estas tareas se observan posible cuando los estudiantes en procesos de valoración y evaluación caracterizan, analizan e interpretan información y problemas estudiados previamente en clase.
Igualmente, las funciones o procesos cognitivos se hacen visibles en el escenario educativo cuando se comparten actividades de construcción o producción individual o comunitaria, en el ejercicio de un cuento, una reseña, una operación lógico-matemática, una maqueta, un experimento, etc. y estos ejercicios se exponen y recrean vía oral o escrita por los estudiantes. En tanto, estos procesos constituyen interiorización de información, representación mental y creación de nuevo contenido a partir de lo aprendido tanto desde el contexto doméstico-familiar como el escolar-académico.
Asimismo, estos procesos cognitivos se representan cuando en el aula de clase se trabajan en parejas o equipos y, desde allí se construyen conocimientos entre pares y se superan dificultades de tipo intelectual. Los andamiajes que se consolidan entre un compañero a otro son de suma importancia para observar estos procesos en tanto la construcción colectiva garantiza que entre pares se materialicen diversas representaciones de tipo cognitivo en tanto en es un aprendizaje grupal en el que los dos o más compañeros construyen. Finalmente, es importante recabar que estos procesos y/o funciones cognitivas no solamente se intensifican en el escenario de la educación formal, la escuela, sino que también esta se propicia en los escenarios doméstico-cotidianos por donde los estudiantes transitan como la familia y el barrio donde habitan con sus otros amigos en diferentes actividades fuera de lo convencional formal pero que requieren de destrezas de índole intelectual.
¿Cuáles es la incidencia que ha tenido en los procesos cognitivos superiores los contextos de aprendizaje mediados por la tecnología digital?
Existe una incidencia alta por la relación entre el cerebro y la tecnología en procesos de aprendizaje basado no solamente en actividades cotidianas sino también con áreas específicas según el propósito a obtener. En este aspecto, el ser humano ha tenido que mutar sus actividades convencionales por el alto tráfico de información que existe en la web permitiendo que las habilidades de las personas se centren en un desarrollo cognitivo influenciado por datos e información a un clic que requiere una dinámica del cerebro para interpretar, analizar y clasificar la información percibida digitalmente….
La virtualidad ha mediado como un escenario donde docentes y estudiantes se han (re)encontrado con la enseñanza y el aprendizaje, mediante nuevas formas de enseñar y aprender que han impactado favorablemente la dinámica escolar. A partir de plataformas digitales diversas, que conjugan lo pedagógico con lo lúdico, como también lo verbal con lo visual y lo sonoro, se ha evidenciado un repunte considerable en la motivación y la atención del grueso de los estudiantes hacia los contenidos de clase, aunque en algunos casos pervive la pasividad y la falta de interés porque los dispositivos didácticos no logran articular TIC y conocimiento de la forma adecuada. En un estudio titulado Motivación de alumnos de Educación Secundaria y Bachillerato hacia el uso de recursos digitales durante la crisis del Covid-19, Anguita, Méndez-Coca y Méndez-Coca, (2020) concluyen que:
Por orden de mayor a menor motivación, el primer lugar estaría ocupado por las plataformas, el segundo por las tutorías, el tercero por los vídeos y el cuarto por las clases online. Respecto al esfuerzo, fueron las plataformas y los vídeos grabados por los profesores los que ocuparon un lugar destacado frente al resto. (p. 78)
Como se sabe, la motivación favorece la atención y receptividad del sujeto hacia una tarea específica, lo que conlleva a la aprehensión significativa de los conceptos y procedimientos involucrados en la misma. Así, éstos se ensamblan de manera mayormente perdurable en la memoria del sujeto, tornándose significativos porque provienen de una auténtica experiencia de aprendizaje. Por ello, es deber de los docentes apropiarse de las TIC y fomentar su uso en el aula, incentivando la autonomía y participación de los estudiantes en actividades mediadas. Herramientas como Padlet, Prezi, Canva, Pixton, foros de discusión, etc.; usadas como corresponde, contribuyen con la construcción de nuevos conocimientos y con el desarrollo de la creatividad y el sentido crítico, aspectos esenciales en el marco de una educación de calidad como la que se persigue hoy por hoy.
